Como siempre en mi colegio: estaba prohibido jugar allí. Cosa que lo hacía mucho más apetecible. La cuidadora del patio, Nieves, a pesar de que tenía el don de la ubicuidad, no podía estar vigilándonos a todos los veinte minutos que duraba el recreo.
Así que, no bien se daba media vuelta, nosotras nos escurríamos detrás. Con el único propósito de haer algo no permitido.
Como la cocina estaba cerca, allí siempre olía a pollo crudo, a verduras, a fritura, a tortillas preparadas a mansalva.
No sé por qué ahora, cada vez que duermo poco, me viene ese olor a la mente.
Y comprendo que a pesar de todo, siguen habiendo cosas que no echo de menos de aquella época.
5 comentarios:
no echas de menos desentrañar el secreto de la fuente que en realidad no lo es? buen post.
yo recuerdo olores del colegio más bien a animal enjaulado jejeje soy héctor paula, un saludo....cuídate
me gusta como huele este blog.
Me gustaria saber si todavia tienes el mismo msn, el mio es josepablo_gr@hotmail.com , saludos de tu amigo canario y felicidades por el blog.
¡¡Gran Blog!!
Soy Kike, gran admirador de tu trabajo. Te enlazo inmediatamente a poderfirki.com
E interesante reflexión respecto a "la fuente de agua"... Probablemente se tratara de una escultura absurda o realmente fué una fuente en tiempos inmemoriables. Pero anda, que si estaba prohibido acercarse ¿Para que diantre lo instalaron? o ¿Por que no lo quitaron? ¿Usarían el musgo con propósitos perversos? en mi colegio no había un artilugio similar, aunque sí muchas fuentes auténticas que JAMÁS funcionaron. Curioso.
Publicar un comentario